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sep 21, 2011

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EL REGLAMENTO

Una vez expedida y publicada la Ley Orgánica de Educación Intercultural todo el sistema nacional está a esperas del reglamento, pues sin duda será esa normativa la que ajuste las generalidades de lo legislado con el día a día y la que afine los detalles para trabajar lo cotidiano, lo burocrático y su tramitología. Es evidente que haya inquietudes, que haya expectativas y porque no hasta desconfianza porque todos sabemos que es en esta legislación de segunda línea donde los detalles cuentan, y es ahí donde se introducen o retiran los más complejos obstáculos del trabajo educativo.

 

Ojalá que el reglamento se expida pronto, no tanto como para que aparezca con omisiones, ni tan tarde para que su ausencia justifique caóticos procederes; el reglamento ha de construirse de tal suerte que se constituya en una herramienta que permita al sistema educativo nacional ser ágil, dinámico, desconcentrado, como la ley lo prevé.

 

Ojalá que ese reglamento venga a poner más claridad en cuanto al funcionamiento de los consejos escolares de los establecimientos públicos, a los que auguramos como fracaso absoluto si no se detalla bien su función y el alcance de sus disposiciones, cuidado por el exceso de corporativismo estemos creando un monstruo ingobernable que haga de cada plantel un feudo o un mundo aparte; ojalá que establezca con claridad los momentos y tiempos de matrícula, para que esta sea una herramienta de planificación al hacérsela con tiempo.

 

Ojalá que se norme con claridad la coeducación, para que esta se convierta en una realidad sana y no en un campo propicio para transgresiones y abusos; ojalá ese reglamento norme con prudencia y tino cada punto de la actividad educativa, a fin de conseguir una marcha coherente de los planteles, concibiendo un alto respeto por los estatutos institucionales, a fin de que cada escuela y colegio pueda caracterizarse por un propio perfil, por un distinto y armónico ambiente escolar.

 

Dr. Abelardo García Calderón